Otro de los comportamientos a observar en el niño, que puede generar sospecha de posibles trastornos auditivos, es la respuesta inadecuada a las preguntas que se le hace. Esto ocurre porque al no oír correctamente pierde parte del mensaje oral.
Es a partir del desarrollo de la escritura, que comienzan a aparecer en el niño los primeros elementos que evidencian un trastorno auditivo leve (omisiones, confusiones de letras, disociaciones de sílabas o palabras, estructuración deficitaria de la oración).
Asimismo, el niño con déficit auditivo posee un lenguaje pobre comparado con otros niños de igual edad. Esto es porque al no escuchar bien no pueden imitar ni repetir lo que frena el proceso de retroalimentación necesario para la adquisición del lenguaje.
El sentido de la audición es esencial para el niño en su relación con el medio. Es por ello que la detección temprana le permitirá mejorar su comunicación, su desarrollo emocional, social y su rendimiento escolar.
Creemos en la prevención y su importancia, por eso recomendamos realizarle a su hijo estos controles oculares y otorrinolaringológicos para así brindarle una mejor calidad de vida.
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