Las mujeres, aún discriminadas
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ARTÍCULO PUBLICADO EN DIARIO CLARIN EN SU EDITORIAL EL 16/03/07

Si bien se produjeron numerosos avances en la equiparación de derechos, tanto en el ámbito legal como en algunas áreas específicas, el cuadro general reinante indica que las mujeres siguen siendo destinatarias de múltiples formas de discriminación y violencia.

En algunas jurisdicciones se crearon instancias de asesoramiento y protección para las mujeres que son sometidas a formas de violencia doméstica, pero todavía la mayoría de las víctimas se hallan en estado de desprotección y con temores que les impiden denunciar el maltrato al que son sometidas. Las limitadas respuestas sociales al problema de la violencia doméstica contribuyen a que perduren los abusos y las creencias machistas que los alimentan.

En el espacio privado, las mujeres y los chicos son la enorme mayoría de las víctimas y, ante esto, el Estado debe brindar respuestas de mayor incidencia.

En el ámbito laboral, las mujeres encuentran un techo en sus carreras que frecuentemente las excluye de los cargos de mayor responsabilidad y retribución. Por su parte, en el plano de la salud, en nuestra sociedad crece de un modo preocupante el número de chicas adolescentes embarazadas y el de mujeres que se contagian del virus del sida.

En el campo político e institucional, la presencia de las mujeres se ha extendido, pero de ninguna manera iguala la cantidad de varones en los cuerpos gubernamentales.

Sólo en el terreno educativo la participación de las mujeres escapa a estos parámetros discriminatorios, y en esta dimensión se refleja la capacidad de producción e innovación que ellas tienen.

La situación de las mujeres en la Argentina sigue siendo, a trazos generales, de postergación y de discriminación. Las instituciones deben incidir de un modo más firme para erradicar prejuicios culturales de larga data y posibilitar que las personas interactúen sin imposiciones violentas y modos discriminatorios, para seguir avanzando hacia el respeto de la igualdad de género.

A pesar de los avances registrados, se constata la persistencia de la discriminación contra la mujer. Ella se manifiesta en las relaciones personales y laborales. Ante esto, la actividad institucional todavía es insuficiente.